Moscú.- Rusia, impulsada por el fulgor de Aleksandr Golovin y Denis Cheryshev, inauguró su Mundial 2018 como ansiaba y como pocos creían en el país, no por el triunfo, esperado, sino por la claridad de la victoria (5-0) que logró ante una endeble Arabia Saudí, muy permeable atrás e ineficaz en ataque. De nada le valió al
Mas en: Golovin y Cheryshev devuelven la ilusión a Rusia y derrotan a Arabia Saudita.






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