Justo cuando los drones están en pleno apogeo, uno de ellos ha tenido un desencuentro fatal con una fotógrafa.
Pongámonos en situación, una cadena de restaurantes llamada TGI Friday’s usan estos aparatos en su campaña de Navidad. El dron se va paseando por las mesas con muérdago colgando, así que obliga a los clientes a darse un beso. Fácil y divertido, pero parece ser que no seguro del todo.
Una fotógrafa del Brooklyn Daily que estaba cubriendo el evento resultó herida en el rostro, por culpa de las hélices del dron. Todo apunta a que la mini aeronave perdió el control y terminó chocando contra la fotógrafa, que ha sufrido varios cortes en la nariz y barbilla, ya que las hélices no estaban cubiertas. Según relató a su propio diario, “el dron literalmente me cortó la punta de mi nariz”. Fue más allá al añadir que “menos mal que no me cortó debajo el ojo”.
Uno de los camareros es quien controla el dron y explicó que jamás ha pasado nada similar, llegando a culpar a la fotógrafa. Lógicamente, para la reportera “es el camarero quien controla el dron y necesita tener más cuidado”. El objetivo de esta campaña navideña es que sus clientes se besen mientras les hacen una fotografía con el dron-muérdago sobrevolando sus cabezas. Tampoco tardó en aparecer la reacción del portavoz de la cadena de restaurantes, al dejar claro que “no dejamos que los clientes toquen el dron”.
Así que ya saben, si ven un dron sobrevolando sus cabezas, pongan sus narices a cubierto, no vaya a ser.
Extraído de: http://billionbytes.es/un-dron-se-desmadra-y-termina-cortandole-la-nariz-una-fotografa






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